Son horas, días y meses para que el nuevo gobierno que puso fin a una década que se volvió infernal con Moreno, tenga que aterrizar sobre terreno acuoso.
Hay muchas trabas aún producto de los años generosos de un boom petrolero que se tornó protervo a los intereses de una productividad empresarial.
Los retos son grandes, esperamos que el Ejecutivo logre plasmar el anhelo de los votantes mayoritarios que dijimos NO al continuismo aberrante de Correa.
La dinamización del espacio privado se torna indispensable para reactivar el sector laboral anquilosado por un sector público otrora generoso.
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